Un regalo que en todo momento me fascina, es un corazón lleno de gratitud. Me haces feliz cuando aprecias las bendiciones que te concedo, sean grandes o pequeñas, pues me deleita verte feliz. Me agrada verte reír, y es un gusto para Mi reír contigo. Cada sonrisa o carcajada me dice que me amas y me aprecias.
Piensa en cosas concretas que te proporcionan alegría y agradecemelas. Cuando ocurra algo que te guste o te haga sentir amor, dame las gracias. Esas expresiones de gratitud serán parte de nuestro intercambio de regalos. Yo te concedo bienes y dichas que te hacen feliz; tú entonces me das las gracias, lo cual me hace feliz a Mí.
Más hermano aún es que encuentres motivos para expresarme gratitud cuando las circunstancias sean difíciles o penosas. Es fácil mostrarse agradecido cuando todo marcha bien; pero conservar esa actitud en medio de la adversidad evidencia mas amor y confianza en que al final todo resultara bien. Eso es algo extraordinario, que Yo premio con bendiciones extraordinarias.
Por eso, manifiéstame tu gratitud en los momentos felices y en los tristes, entre sonrisas y lagrimas, en la salud y en la enfermedad, en el éxito y en el fracaso, en la abundancia y en la escasez. Dame las gracias porque sabes que todo está en mis manos y yo soy dueño de la situación.